SEIS ERRORES IMPORTANTES QUE NO DEBES COMETER CUANDO PADEZCAS EL PRÓXIMO RESFRIADO

10 diciembre, 2015. Por Javier Alvarez. Deja un comentario.

Es prácticamente inevitable padecer un resfriado varias veces al año. Lo que sí puedes evitar son los errores que se suelen cometer al sufrir esta enfermedad y que acostumbran a complicar el proceso, prolongando la intensidad de sus efectos y la duración de los mismos bastante más de lo deseado.

Imágen de resfriado

El principal objetivo de este artículo consiste en ayudarte a prevenir los errores que se comenten con frecuencia cuando se padece un resfriado. Pero, antes que nada, conviene que conozcas algunos aspectos importantes sobre esa enfermedad.

¿Qué es un resfriado?

El resfriado es una enfermedad leve e infecciosa del sistema respiratorio, causada por un virus que resulta altamente contagioso. Esta enfermedad no tiene curación, por lo que las acciones para combatirla deben estar enfocadas a reducir la intensidad de sus síntomas y no a eliminar la enfermedad en sí.

A título de curiosidad, te comento también que existen más de 200 tipos de virus causantes del resfriado.

¿Cómo se manifiesta un resfriado?

Los dos síntomas presentes en todos los resfriados son los siguientes:

  • Exceso de mucosidad, que deriva en congestión nasal (nariz tapada), o secreción nasal (goteo).
  • Estornudos, provocados por un incremento de la sensibilidad de la nariz debida a la irritación de la mucosa nasal.

Pero existen otros síntomas que se suelen ir añadiendo a los anteriores en el transcurso de la enfermedad y que vamos a ver a continuación:

  • Dolor de cabeza.
  • Ojos llorosos, provocados por un exceso de secreción lagrimal.
  • Picor o irritación de garganta.
  • Tos seca (sin expectoración)
  • Fiebre moderada (febrícula), que se sitúa entre los 37º y los 38º.

Cualquier otro síntoma distinto de los anteriores debe ser motivo para que acudas al médico.

¿Cuáles son los 6 errores más frecuentes que se cometen ante un resfriado?

AUTOMEDICARSE

Los medicamentos contra el resfriado suelen combinar varios principios activos, por lo que automedicarse sin prescripción médica puede ocasionar que te estés tomando algo que no necesitas. Por ejemplo, puedes estar tomando un principio activo contra la tos cuando solo padeces mucosidad y estornudos. Si no quieres acudir al medico, porque no te ves tan grave, pero te molestan los síntomas de la enfermedad, tu farmacéutico puede aconsejarte sobre los medicamentos que te convienen.

El error de automedicarse resulta especialmente grave en las personas que padecen alguna enfermedad crónica como la diabetes, ya que los efectos adversos de algunos medicamentos pueden agravar su enfermedad.

TOMAR ANTIBIÓTICOS

Profundizando un poco más en el punto anterior, el error de automedicarse adquiere mayor trascendencia cuando se opta por tomar algún antibiótico, porque estos medicamentos solo resultan eficaces para combatir enfermedades causadas por bacterias, mientras que el resfriado es una enfermedad provocada por un virus.

Con la mala costumbre de tomar antibióticos cuando no son precisos, lo que se consigue es destruir innecesariamente las bacterias saludables que habitan en nuestro organismo, sobre todo en el intestino, y provocar además la creación de cepas bacterianas resistentes al antibiótico, que son capaces de transferir sus propiedades inmunes a otras cepas que nos puedan infectar más adelante.

TAPARSE LA BOCA CON LA MANO AL ESTORNUDAR

Al mencionar este punto no estoy diciendo que no haya que taparse la boca cuando uno estornuda, sino que hay que hacerlo con un pañuelo, porque los virus causantes del resfriado están presentes en la saliva y esta va a salpicar las manos al estornudar, convirtiéndolas en una fuente de contagio muy importante para nuestro entorno cada vez que toquemos cualquier objeto.

Como mínimo, cuando se hayan utilizado las manos en lugar de un pañuelo para contener la expulsión de saliva durante un estornudo, hay que lavárselas inmediatamente con agua y jabón.

BUSCAR ESPACIOS DEMASIADO SECOS

Al padecer un resfriado es muy frecuente abusar de la calefacción, para buscar el confort derivado de los espacios cálidos, y descuidar la humedad del ambiente, lo que lleva a que la nariz y garganta se resequen excesivamente y se irriten todavía más.

Lo conveniente en estos casos es complementar los efectos de la calefacción con un humidificador, para mantener la humedad del ambiente entre el 50% y el 60%. Cuando no se disponga de un aparato humidificador, puede ser suficiente colocar cerca de la fuente de calor un recipiente ancho con medio litro de agua e ir reponíendola periódicamente.

DESCUIDAR LA HIDRATACIÓN

También resulta frecuente al sufrir un resfriado que no se preste la debida atención a las señales de sed, o bien que nuestro organismo no active esas señales de forma correcta, cuando resulta imprescindible mantener unos niveles de hidratación adecuados que permitan fluidificar la mucosidad y facilitar su eliminación.

Para evitar los efectos indeseados que se pueden derivar de esa situación, hay que obligarse a tomar líquidos en abundancia mientras dure el proceso del resfriado, aunque no nos apetezcan.

DESCUIDAR LA ALIMENTACIÓN

Otro de los errores asociados al malestar que se deriva de un resfriado es abandonarse a la falta de apetito y descuidar la alimentación, cuando estamos atravesando un proceso en el que nuestro organismo se ve sometido a un desgaste importante y requiere disponer de los nutrientes necesarios para mantener su actividad de forma efectiva y recuperarse de la enfermedad.

Esto se puede evitar atendiendo las siguientes pautas de alimentación, mientras dure el resfriado:

  • Realizar comidas ligeras que no obliguen a nuestro organismo a dedicar demasiados recursos al proceso de la digestión.
  • Evitar las grasas animales.
  • Consumir verduras y hortalizas en abundancia.
  • Incrementar el consumo de alimentos antioxidantes que fortalezcan el sistema inmunitario y favorezcan la eliminación de toxinas. Me refiero a los alimentos ricos en vitamina C, como el tomate o los cítricos, a los alimentos ricos en en betacarotenos (provitamina A), como la zanahoria, la espinaca, el pimiento rojo o la calabaza y a los alimentos ricos en zinc, como el gérmen de trigo, el chocolate, el cacahuete o las semillas de calabaza.
  • Procurar que la ingesta diaria de proteínas sea la adecuada (0,8 g por Kg de peso), ya que un déficit de proteína facilita el desarrollo de las infecciones, priorizando el consumo de pescado sobre las carnes.

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