EL PARLAMENTO EUROPEO PODRÍA INCLUIR LOS INSECTOS ENTRE LOS ALIMENTOS AUTORIZADOS EN LA COMUNIDAD EUROPEA

En junio del 2013, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicaba un extenso informe en el que planteaba comer insectos como una posible solución al hambre en el mundo.


La FAO loaba las cualidades nutricionales de estos bichos, en especial su aporte proteico (muchos insectos tienen tanto como la carne), y advertía que su producción es barata, por lo que animaba a su consumo, tanto para humanos como para animales (para estos, en forma de harina). Actualmente hay alrededor de 2.000 millones de personas en el planeta que incluyen los insectos en su dieta tradicional.


Las instituciones europeas tomaron buena nota y el próximo 16 de octubre el plenario del Parlamento Europeo votará la que tiene que ser la nueva regulación sobre qué nuevos alimentos e ingredientes se podrán vender y consumir en el seno de la Unión Europea (UE) y entre ellos están los insectos.


Con esta nueva propuesta de reglamento, las empresas que quieran vender insectos en Europa simplemente tendrán que notificarlo a la Comisión. Uno de los supuestos para autorizar un nuevo alimento, y que ya se recogía en el reglamento anterior, es el que el alimento en cuestión sea tradicional en algún país extracomunitario, siempre que se pueda demostrar una historia de uso continuo alimentario seguro durante al menos 25 años en ese país y siempre que los estados miembros o la EFSA no presenten objeciones de seguridad motivadas.


Tener simplemente que informar a la Comisión, simplifica mucho la venta en los países miembros de la UE de insectos producidos en la propia UE o procedentes de México o de países asiáticos. De este modo, se salva la ambigüedad legal que existía respecto a los insectos, ya que se toleraba que los restaurantes los compraran a proveedores extranjeros, pero no se permitía su venta para el consumo.


El consumo de insectos no es ajeno a Europa. En Cerdeña, por ejemplo, se produce un queso, el casu marzu, que contiene larvas vivas de mosca, cuya comercialización es ilegal, aunque se tolera su fabricación casera. Ahora quizás hasta se pueda vender en cualquier país de la UE.


Otra de las puertas que quiere abrir la nueva legislación es la de la presencia de nanoelementos en lo que comemos, los cuales podrán dar lugar a nuevos alimentos “funcionales”, sin que se pierda ni un átomo de su palatabilidad. Algunos ejemplos son, por ejemplo, el aceite desarrollado en Israel que contienen nanogotas con vitaminas, minerales y fitoquímicos como antioxidantes o en Australia, donde una compañía de panificación ha diseñado nanocápsulas que contienen aceite de pescado con alto contenido en Omega 3, que no se libera hasta que llega al estómago.


Si se aprueba el nuevo reglamento, la Comisión Europea se hará cargo directamente del proceso de autorización de todos los nuevos alimentos. Esta tendrá un mes para remitir la solicitud a la EFSA, pero sólo si lo considera necesario, y siete meses para decidir si un nuevo producto puede ser puesto en el mercado o no.


Fuente: www.lavanguardia.com

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