EL EJERCICIO INTENSO FRENA EL CRECIMIENTO DE LOS TUMORES Y CONTRIBUYE A COMBATIR EL CÁNCER

La práctica regular de ejercicio físico intenso contribuye eficientemente a combatir las células cancerígenas y reducir los tumores, según las conclusiones de un estudio científico de la Universidad de Copenhage, en Dinamarca, que ha presentado recientemente la revista Cell Metabolism, una publicación científica de gran prestigio internacional en el ámbito de la investigación.


Imágen 01 de Ejercio intenso contra el cáncer


La explicación de este fenómeno es que la práctica de ejercicio físico intenso estimula la producción de adrenalina, una hormona que, entre otras cualidades, tiene la capacidad de movilizar las células NK, o células asesinas.


Hasta la conclusión de esta investigación se conocía la efectividad de las células NK para combatir los tumores. Pero no se había establecido la relación entre el ejercicio físico intenso y la movilización de las células NK por mediación de la adrenalina.


¿Qué son las células NK?


Las células asesinas o células NK (del inglés Natural Killer) son una variedad de linfocito que tiene la capacidad de reconocer las células malignas, atacarlas y destruirlas, acciones que constituyen la base de la actividad antitumoral de nuestro sistema inmunitario.


Los linfocitos son células que se producen en la médula ósea y migran desde allí a diversos órganos del sistema linfático, como los ganglios linfáticos, donde son liberadas al torrente sanguíneo cuando el sistema inmunitario detecta la presencia de agentes extraños, como las células cancerígenas.


¿Cómo se ha desarrollado el estudio?


Los investigadores han utilizado ratones a los que previamente habían implantado diferentes tumores. Posteriormente les inyectaron dosis de adrenalina similares a las que hubieran liberado mediante sesiones de ejercicio intenso y comprobaron como se activaba la movilización hacia el torrente sanguíneo de las células asesinas NK, que localizaban y atacaban eficazmente los tumores, tanto en el hígado como en el pulmón o la piel.


En otra fase del experimento los investigadores observaron dos grupos de ratones: uno que pasaba gran parte de su tiempo corriendo en las ruedas instaladas en sus jaulas y otro dedicado a otras actividades más sedentarias por carecer de estas ruedas. Los científicos pudieron comprobar como los ratones del primer grupo reducían hasta un 50% el volumen de los tumores mientras que los del segundo grupo no lo hacían.


Posteriormente, los investigadores modificaron genéticamente otro grupo de ratones para limitar sus niveles de células asesinas NK y les facilitaron jaulas con ruedas instaladas, observando que el ejercicio provocaba un incremento considerable de la concentración de células NK en el torrente sanguíneo, a pesar de la modificación genética, con la consiguiente reducción de los tumores.


¿Cúal es la relación específica entre el ejercicio intenso y la reducción tumoral?


La práctica de ejercicio de cierta intensidad provoca que nuestro organismo active la secreción de la hormona adrenalina y de una proteína denominada Interleucina-6, estableciéndose la siguiente interacción: La adrenalina activa la movilización de las células asesinas NK e incrementa su sensibilidad a la acción de la proteína IL-6 y esta proteína conduce a las células NK hasta los tumores, donde penetran y combaten las células canderígenas.


En definitiva, la adrenalina actúa como activador de las células NK y la proteína IL-6 conduce estas células asesinas hasta los tumores.


¿Cuánto ejercicio físico hay que realizar para activar este proceso?


Como ha explicado la Dra. Pernille Hojman, directora de este trabajo de investigación, «Una de las principales preguntas que siempre hacen los pacientes de cáncer a los especialistas que trabajamos en el campo de la Oncología es: ‘¿Cuánto ejercicio físico puedo realizar?’ y la verdad es que siempre ha sido difícil determinar la intensidad del ejercicio que pueden llevar a cabo estos pacientes. Sin embargo, nuestros resultados sugieren que podría ser beneficioso realizar un ejercicio cuya intensidad sea suficiente para provocar una buena secreción de adrenalina y así potenciar la llegada de ‘células asesinas’ del sistema inmune al tumor».


La conclusión es que cada paciente, de acuerdo con las recomendaciones de su oncólogo, desarrolle un programa de ejercicio físico de una intensidad adecuada a su estado de salud y lo avanzado de la enfermedad, ya que cualquier actividad física siempre será beneficiosa para combatir la enfermedad.

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