Aceptar la dependencia del alcohol. La llave de la primera puerta.

La aceptación del alcoholismo es la llave que abre la primera puerta del pasadizo hacia la salida de esta dependencia, una adicción que mantiene preso al alcohólico dentro del laberinto en el que ha convertido su vida, como si fuera un mundo paralelo donde las cosas que suceden casi nunca son lo que parecen.

Imágen 01 de Aceptar el alcoholismo

Este es el segundo de los artículos que van a construir la serie “Salir del Alcoholismo”, de la que te dejo un enlace al artículo publicado con anterioridad, por si quieres empezar por el principio

Si has tomado la decisión de salir del alcoholismo, es el momento de conseguir la llave que abrirá la primera de las cinco puertas que te separan de la libertad, por lo que voy a explicarte cómo fue mi experiencia, así como las conclusiones que pude extraer.

La negación del problema

Una de las características que definen a todos los que sufren la dependencia del alcohol es la negación del problema. Puede que incluso su familia se sume a esta negación durante mucho tiempo, fundamentalmente para evitar verse salpicados por el rechazo social que genera esta enfermedad y salvaguardar la reputación del enfermo, en prevención de consecuencias tan negativas como la pérdida de su trabajo. De este modo, el problema se va perpetuando hasta que la conducta del alcohólico deriva a unas dimensiones que hacen innegable lo evidente.

Yo recuerdo como negaba una y mil veces mi dependencia del alcohol, aún aceptando un consumo elevado, mientras trataba de convencerme y de convencer a los demás de que mi resistencia física me permitía mantener ese nivel de consumo sin consecuencias. También repetía hasta la saciedad que el alcohol solo significaba para mí un medio de relajarme y que merecía darme esa recompensa para hacer más soportables las duras condiciones que me imponía la vida en algunos aspectos, sobre todo el profesional. Y así permanecí muchos años, con la venda en los ojos y abrazado al alcohol.

Esta actitud del alcohólico, que suele contar con la complicidad de su entorno más próximo, están causadas por numerosos factores socioambientales de los que yo considero más relevantes los que te voy a comentar:

  • En primer lugar, me parece destacable que vivimos en una sociedad donde el consumo de alcohol está bien aceptado e incluso forma parte de muchas actividades sociales, como las numerosas celebraciones a las que estamos acostumbrados. Muchas personas de nuestro entorno consumen alcohol y la figura del bebedor social (persona que bebe cuando se encuentra acompañado de otros bebedores) está bien reconocida socialmente, lo que nos brinda una coartada perfecta para la negación de nuestro problema.
  • Otro factor importante es que los alcohólicos suelen compartir su tiempo de ocio con personas que tienen un consumo de riesgo o que también son alcohólicos, lo que les hace no sentirse diferentes a lo que consideran una mayoría social. Lo más curioso es que no se identifican con aquellos comportamientos bochornosos que suelen darse en su entorno de bebedores, hasta que llegan a reconocerse, mucho más tarde, en esas mismas personas. Yo ahora, desde la perspectiva que te da la distancia, me sorprendo muchas veces reconociéndome en algunos personajes que mantienen una conducta impropia bajo los efectos del alcohol.

Imágen 02 de Aceptar el alcoholismo

  • Por último y también de gran importancia a la hora de negar el alcoholismo, está el factor del estigma asociado a esta enfermedad. La mayoría social considera el alcoholismo como un acto voluntario de irresponsabilidad. También como un indicador de debilidad que denota una carencia importante de valores y cualidades, y esto provoca en el alcohólico un sentimiento de vergüenza que le conduce a la negación reiterada e inconsciente del problema, para no sentirse socialmente excluido.

¿Cuál es el recorrido que facilita la aceptación del problema?

La primera alerta que suele llevar al alcohólico a tomar conciencia de su problema son las contínuas advertencias que recibe de su entorno más próximo. Estas advertencias son fruto de su comportamiento bajo los efectos del alcohol y de la frecuencia con que se repiten este tipo de actitudes, lo que genera preocupación en ese entorno que le rodea.

También suelen influir los problemas de salud que se van desencadenando como consecuencia de su alcoholismo y las consecuencias de este consumo abusivo, que se materializan en problemas de todo tipo como laborales, económicos o familiares.

Llegados a este punto, lo que a mí me funcionó bien fue valorar mi consumo de alcohol contabilizando las consumiciones que solía tomar en el periodo de un mes. Después convertí las consumiciones en dinero y la sorpresa que me llevé fue mayúscula. Por último y para rematar la estrategia, empecé a calcular todas las cosas de mayor provecho que podría haber conseguido con ese dinero y las conclusiones fueron demoledoras. De este modo es como tomé conciencia de que tenía un problema con el alcohol, tanto económico como de falta de control, aunque no lo reconocí delante de mi entorno hasta mucho después.

Otro paso más en el análisis de mi relación con el alcohol fue calcular las horas que malgastaba dedicándolas exclusivamente al consumo de alcohol, tanto en bares como en la soledad de mi hogar, y así llegó la segunda sorpresa. Ese mismo tiempo dedicado a otras actividades más productivas, junto con el dinero malgastado, me habrían proporcionado unos resultados mucho más gratificantes que las resacas contínuas y el sentimiento permanente de insatisfacción con la vida que me había tocado vivir. Más tarde llegaría el sentimiento de culpabilidad, de lo que hablaré en otro artículo.

Ya no me quedaban excusas para negar lo evidente y así pude romper el primer hechizo para conseguir la llave que me abrió la primera puerta del laberinto, la llave de la aceptación del problema.

¿Cómo puede colaborar el entorno próximo del alcoholico en el proceso de aceptación?

Si el motivo que te ha llevado a leer este artículo es ayudar a una persona que padece la enfermedad del alcoholismo, es importante que leas con atención las recomendaciones que te voy a explicar en este apartado del artículo.

La familia o el entorno más próximo del alcohólico, y con este segundo término me refiero a todas las personas que sienten algún aprecio por él, son los elementos que se encuentran mejor posicionados para ejercer una presión positiva que le conduzca finalmente a la aceptación de su problema y le provoque además la necesidad de superarlo. Pero esta presión positiva se debe ejercer cuidando algunos aspectos que te voy a comentar.

Mi primera recomendación es hablarle al alcohólico de soluciones y no de problemas. No es conveniente recordarle a un enfermo de alcoholismo las consecuencias negativas de su actitud, porque ya es consciente de la mayoría de ellas y no le interesan. Lo más efectivo es hablarle de los beneficios que puede obtener al dejar de beber y hacerle comprender que esos beneficios ahora se encuentran fuera de su alcance, por la dependencia que mantiene hacia el alcohol.

Tampoco es conveniente presionar inicialmente al alcohólico para que deje de beber, porque es una persona incapaz de controlar esta dependencia y le estaríamos pidiendo algo fuera de su alcance, conduciéndole a un tipo de actitudes contraproducentes como la mentira o la agresividad. Sobre este punto, quiero insistir en la importancia de que a un alcohólico solo hay que pedirle en cada momento de su recuperación aquellas cosas que se encuentran a su alcance. Lo contrario le producirá un sentimiento de impotencia e incomprensión, que dará paso a la frustración y le llevará a refugiarse una vez más en el único estado confortable que conoce, que es el que alcanza bajo los efectos del alcohol.

Para terminar, quiero destacar la importancia de que lo único que se encuentra al alcance del alcohólico, en su primer paso hacia la recuperación, es aceptar el problema que tiene con el alcohol, único razonamiento que le pondrá en el camino de iniciar el proceso de recuperación, por lo que este debe ser el primer y único objetivo de la presión positiva para inducirle a iniciar el camino de salida.

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